¿Cómo se identifica la unidad de origen?
Se sigue el agua desde la mancha más alta hacia el punto de salida, y se revisa la unidad de arriba.
El técnico empieza por la mancha más alta que aparece en el edificio. El agua no sube, baja, así que la unidad de origen suele estar arriba de la mancha. Pero en un edificio el agua también corre por los ductos y por las bajantes, y puede aparecer en una unidad lejos del origen.
Por eso la búsqueda incluye la unidad de arriba, la de al lado y los ductos compartidos. Se pregunta al vecino de arriba si tuvo una fuga, si el baño o la lavadora estuvo activa y si notó algo antes del daño.
La unidad de origen se confirma con una medición y no solo con la declaración del vecino. Una lectura en el piso, en el baño y en la base del muro dice si el agua salió de esa unidad o si pasó por ella.
¿Cómo se coordinan las unidades afectadas?
Con un aviso escrito a cada unidad, una fecha de entrada y la autorización de la administración.
En un edificio cada unidad afectada necesita saber qué va a pasar, cuándo entra el técnico y qué debe retirar o proteger. El aviso se hace por escrito, con la fecha, el horario y el nombre de quien llega.
La administración del edificio debe estar informada desde el inicio. Algunos edificios piden una autorización para entrar a una unidad, o tienen reglas para el acceso a los ductos. El técnico respeta esas reglas y pide la autorización por escrito.
Cuando hay inquilinos, el aviso va al inquilino y también al dueño, porque el dueño tiene la póliza y la decisión sobre el daño en la unidad. La coordinación evita que dos personas den instrucciones distintas al técnico.
¿Cómo se mide cada unidad?
Con el mismo formato y la misma hora en cada una, para poder compararlas.
Cada unidad se mide con el mismo método: lecturas de humedad en el piso, en la base de los muros compartidos y en el techo. Las lecturas se anotan con la hora y con el punto, y se usa el mismo croquis en todas las unidades.
La medición de unidades vecinas es importante aunque no tengan una mancha visible. El agua que pasó por el techo puede estar escondida en el yeso, y eso no se ve hasta que aparece moho semanas después.
Un cuarto de referencia en cada unidad, sin daño, sirve para comparar. Si el piso de la unidad vecina tiene lecturas altas, el técnico lo registra aunque la unidad no haya tenido daño visible.
¿Cómo se trabaja en el pasillo y en la escalera?
Con protección de las zonas comunes, señalización y un plan de salida para las personas.
Las zonas comunes, como el pasillo y la escalera, se protegen para que el agua o el equipo no las dañen. Se pone señalización en el piso mojado y se avisa a los vecinos de la ruta de entrada y salida.
El equipo de extracción no debe bloquear la salida del edificio. Las mangueras se colocan por un lado, y la ruta de las personas queda libre en todo momento.
El olor en el pasillo y en la escalera es una señal de humedad en la estructura del edificio. El técnico lo registra y avisa a la administración, porque puede venir de una unidad vecina que no se ha medido.
¿Qué pasa con los muros compartidos?
El agua que entró a un muro compartido se mide en ambas unidades y se decide el retiro con la lectura de las dos.
Un muro entre dos unidades puede tener agua de un lado y de otro. Se mide en las dos caras, con lecturas en la misma altura, y se compara. La unidad que no tuvo fuga también puede tener humedad si el agua llegó por el muro.
El yeso mojado se retira con un margen que se decide por la medición. Si el muro es de bloque o de concreto, la humedad se seca en la superficie y se mide en la cara interior. La decisión queda escrita en cada informe.
Cuando el muro afecta a dos unidades, el informe debe ser coherente en las dos. Dos informes que dicen cosas distintas sobre el mismo muro crean una discusión que nadie quiere.
¿Cómo se reparte el costo y la decisión?
Según la póliza del edificio, la del dueño de cada unidad y la causa del daño. La decisión la toma la aseguradora.
En un edificio hay más de una póliza en juego: la del dueño del edificio, la de cada propietario de unidad y, a veces, la del inquilino. El reparto depende de cada póliza y de la causa del daño. La restauración no decide ese reparto.
El técnico entrega un informe por unidad, con la causa probable, las lecturas y el trabajo recomendado. Ese informe sirve a cada aseguradora para revisar su parte. Si hay desacuerdo, la queja sobre una aseguradora va al Departamento de Seguros de Texas (TDI), con la línea de ayuda 800-252-3439.
Pida copia de todos los informes del edificio. Un informe completo facilita que cada parte entienda qué le toca, y evita que la discusión se reduzca a quién tuvo la culpa.
¿Cómo se cierra el trabajo en un edificio?
Con una lectura final por unidad, una entrega de informes y una revisión con la administración.
El cierre de un edificio es más largo que el de una casa. Cada unidad tiene su lectura final, en los mismos puntos de la medición inicial. Cuando todas las lecturas están estables, se entrega el informe a cada unidad.
La administración recibe un resumen con las unidades afectadas, las fechas de entrada y salida y las lecturas finales. Ese resumen permite revisar si queda alguna unidad pendiente.
Si una unidad vuelve a mojarse, el técnico revisa primero la causa antes de volver a secar. Un edificio que tuvo una fuga puede tener otra en la misma línea, y el informe ayuda a encontrarla.